Si seguimos el obligado paseo por el pueblo nos adentramos en el casco antiguo ofreciéndonos restos de una fortaleza islámica de muralla que se ha utilizado como pared en muchos edificios particulares.
Estos elementos nos evidencian el paso de esta cultura, cuya impronta está marcada en calles frescas y estrechas que ofrecen al paseante un ambiente sugestivo y acogedor, lleno de sabor y belleza.
Caminando por el casco antiguo por la calle La Sangre nos encontramos con la Casa Abadía de la cual solo queda el arco de piedra y su escudo. Justo enfrente observamos la Ermita del Santo Cristo, del siglo XVII de arquitectura sencilla con una ménsula de madera en la puerta donde aparece inscrita la fecha de 1621.
Una curiosa muestra de arquitectura aragonesa, ejemplo de la repoblación del pueblo de Aras tras la reconquista de Jaime I, es la Casa de los Monterde, situada en la Calle Caballeros, con un singular balcón
esquinero del siglo xvill, único en la Comunidad Valenciana. El balcón está rematado en la pared por un escudo de piedra maciza.
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